Puntos clave: El año 2025 consolidó los activos digitales en el panorama financiero convencional, impulsado por avances normativos en EE. UU. como la derogación de la SAB 121 y la creación de una Reserva Estratégica de Bitcoin. Este "respaldo soberano" impulsó una adopción institucional masiva, generalizando el "manual de MicroStrategy" y ampliando los ETF a derivados complejos. BitGo aprovechó este impulso para conseguir la presencia regulatoria más completa del sector, al obtener licencias clave en Alemania y Dubái. Con esta infraestructura global ya consolidada, el sector está preparado para que 2026 sea el año de la "velocidad", caracterizado por la liquidación atómica y el auge del "estándar de las stablecoins".
2025: De la incertidumbre a las infraestructuras
El año comenzó con un crescendo histórico. El 20 de enero, en el momento en que el presidente Trump prestó juramento, el bitcoin se disparó hasta alcanzar un máximo histórico de 109 000 dólares, culminando así un repunte de varios meses conocido como "Trump Trade", ya que el mercado descontaba una transición hacia una administración favorable a las criptomonedas. Pero, una vez que las celebraciones se desvanecieron, comenzó el verdadero trabajo.
El Gobierno actuó de inmediato para convertir las promesas en medidas políticas. El 23 de enero, tan solo tres días después de la toma de posesión, el sector bancario recibió la señal para apostar por las criptomonedas: la derogación del SAB 121. Durante años, este boletín de la SEC había prohibido de hecho a los bancos custodia de criptomonedas al obligarles a contabilizar los activos de los clientes como pasivos. Su sustitución por la norma SAB 122, un marco basado en el riesgo, permitió por fin a Wall Street tratar los activos digitales como cualquier otro activo.
En marzo, el presidente Trump firmó un decreto ejecutivo por el que se creaba la Reserva Estratégica de Bitcoin (SBR), designando oficialmente más de 200 000 BTC incautados como activo nacional. A esto le siguió la creación de una "reserva de activos digitales" para otros tokens, lo que indicó al mundo que el Gobierno de EE. UU. ya no vendía, sino que apostaba por mantenerlos a largo plazo.
Este impulso de EE. UU. sirvió de catalizador para la puesta en marcha de nuevos marcos normativos a nivel mundial. El reglamento MiCA de Europa entró plenamente en vigor, mientras que la VARA de Dubái y la MAS de Singapur concedieron licencias de alcance completo. Este año, por primera vez en la historia, la infraestructura de activos digitales ha podido expandirse a través de distintas jurisdicciones bajo unas normas claras y armonizadas.
Los ETF de bitcoin al contado han acumulado más de 800 000 BTC este año, y el IBIT de BlackRock alcanzó brevemente los 100 000 millones de dólares en activos bajo gestión (AUM), lo que le valió el título de ETF de más rápido crecimiento de la historia. La capitalización de mercado global de las criptomonedas superó los 4 billones de dólares, impulsada por los fondos de pensiones y los gobiernos estatales que invirtieron directamente en esta clase de activos. A esto le siguieron los "Digital Asset Treasuries" (DAT), que cautivaron la imaginación de los mercados al utilizar las criptomonedas como activo de balance y como cobertura frente a la devaluación monetaria.
El año de la estrategia de activos digitales

Si en 2024 los ETF abrieron las puertas a las finanzas tradicionales (TradFi), en 2025 el protagonismo recayó en las tesorerías de activos digitales. Este fue el año en que el "manual de MicroStrategy" dejó de ser una anomalía para convertirse en un estándar del sector. En todo el mundo, las empresas que cotizan en bolsa comenzaron a convertir sus reservas de efectivo en activos digitales activos, lo que dio lugar a un nuevo enfoque corporativo en materia de tesorería.
Con Strategy (antes MicroStrategy) a la cabeza, que continuó con su agresiva estrategia en los mercados de capitales recaudando miles de millones para adquirir bitcoins, surgió una oleada de nuevos usuarios. Empresas como Semler Scientific en EE. UU. y Metaplanet en Japón formalizaron el modelo, aprovechando la deuda y la emisión de acciones para acumular bitcoins y presentando el "rendimiento en BTC" como indicador clave de rendimiento.
Bitmine Immersion Technologies ($BMNR) llevó esta evolución un paso más allá, adaptando su estrategia a la economía de los contratos inteligentes. Al dar un giro hacia una tesorería centrada en Ethereum en julio, BMNR acumuló más de 3,8 millones de ETH y fue pionera en el concepto de "tesorería como rendimiento" al planificar el Staking de sus importantes tenencias. DeFi Development Corp llevó esto aún más lejos, defendiendo el modelo de "tesorería activa" mediante el despliegue de activos del balance directamente en liquidez descentralizada para impulsar recompensas de protocolo de nivel institucional.
Al mismo tiempo, el mercado de los ETF pasó de ser un simple "acceso" a convertirse en una auténtica "herramienta útil". La oferta de productos se amplió rápidamente para satisfacer esta demanda: Bitwise lanzó el primer ETF al contado de Solana con recompensas por Staking (BSOL), convirtiendo un activo volátil en un instrumento que genera rendimiento. Canary Capital dio un paso más allá al asociarse con Marinade Finance para lanzar el primer ETF impulsado directamente por un protocolo nativo de staking líquido de DeFi que genera recompensas en forma de dividendos. Por su parte, Franklin Templeton introdujo los ETF multiactivos "Crypto Index", que permiten a los inversores indexar activos digitales de forma similar a los fondos indexados que ya conocen, como el S&P 500 o el Nasdaq.

Esta profunda financiarización, en la que las empresas pueden poseer activos digitales directamente a cambio de recompensas y Wall Street crea productos diversificados a partir de ellos, ha consolidado el papel de las criptomonedas como pilar fundamental del sistema financiero mundial, proporcionando por fin a los fondos de pensiones y a los Estados los instrumentos integrales que necesitaban para realizar sus inversiones de forma segura.
A pesar de todos estos avances, aún no se ha hecho más que arañar la superficie de lo que los activos digitales pueden ofrecer tanto a los inversores particulares como a los grandes inversores institucionales.
Ahora, el sector mira hacia el año 2026 y lo que pueda deparar el futuro.
Regulación, integración y ejecución
En julio, el Congreso aprobó la Ley GENIUS, que codificaba por fin la forma en que los bancos y los custodios autorizados podían gestionar de forma segura las monedas estables y los activos digitales, poniendo fin de hecho a la era de la regulación basada en la aplicación coercitiva de la ley. La claridad normativa en materia de monedas estables dio lugar a una respuesta comercial inmediata.
Con la SBR proporcionando un escudo normativo definitivo, gigantes como Visa y PayPal ampliaron las liquidaciones basadas en stablecoins, y las gestoras de activos lanzaron de forma agresiva fondos tokenizados sin temor a sanciones retroactivas. Esta seguridad legislativa transformó la estrategia de activos digitales, pasando de ser un riesgo de cumplimiento normativo a una necesidad competitiva para las finanzas globales. Las empresas que antes se mostraban reticentes dieron luz verde a su implantación, al reconocer que la infraestructura necesaria para una participación segura había quedado finalmente codificada en la legislación federal.
Al sustituir la ambigüedad por normas legales claras, la Ley GENIUS proporcionó a las instituciones la confianza necesaria para desarrollar estrategias a largo plazo, en lugar de experimentos a corto plazo.
Infraestructura digital para las finanzas institucionales
Las criptomonedas pasaron rápidamente de la fase de exploración a la de implantación a gran escala en 2025. BitGo se adelantó y actuó a escala mundial para proporcionar las infraestructuras necesarias que facilitaran la transición. La empresa presentó en marzo su oferta "Stablecoin-as-a-Service", una solución llave en mano que se encarga de todo, desde la gestión de reservas hasta la emisión. Esta infraestructura sirvió de modelo a World Liberty Financial para lanzar el USD1 en abril, creando una base totalmente regulada para la liquidación institucional.

En el ámbito internacional, BitGo ha construido una fortaleza normativa:
Alemania: En septiembre obtuvo de la BaFin las licencias de custodia y negociación que cumplen con la normativa MiCA.
Dubái: En octubre se obtuvieron las autorizaciones como proveedor de servicios de activos virtuales (VASP) y como agente de valores para consolidar las operaciones en la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA).
Esta convergencia hizo que los activos bajo custodia de BitGo alcanzaran la cifra de 90 000 millones de dólares en julio, lo que culminó con un logro histórico: la concesión de una licencia bancaria nacional por parte de la OCC de EE. UU. en diciembre.
Esta autorización permite la constitución de BitGo Bank & Trust, National Association, lo que sitúa a la entidad al mismo nivel regulatorio federal que los bancos tradicionales más grandes del país. Al sustituir un mosaico de autorizaciones estatales por una licencia federal unificada, BitGo cuenta con uno de los marcos normativos más completos del sector, y está plenamente preparada para satisfacer las necesidades del sector de los activos digitales durante el próximo año.
2026: El año de la velocidad y la convergencia
El enfoque ha pasado de limitarse a la mera tenencia de activos a su movilización activa dentro de un sistema financiero unificado, ya que la convergencia entre el mundo "on-chain" y el "off-chain" podría impulsar cuatro tendencias clave para el próximo año.
El año 2025 comenzó con la toma de posesión de un Gobierno favorable a las criptomonedas que, de inmediato, empezó a cumplir sus promesas de llevar al sector a una nueva era. Con la aprobación de la Ley GENIUS y la Ley CLARITY en camino, el año 2026 se presenta prometedor.
El mercado está empezando a darse cuenta de lo que pueden lograr los activos digitales cuando no se ven frenados por obstáculos normativos.
BitGo os verá el año que viene.
Acerca de BitGo
BitGo es la empresa de infraestructura de activos digitales que ofrece servicios de custodia, wallets, staking, negociación, financiación y liquidación desde un almacenamiento en frío regulado. Desde nuestra fundación en 2013, nos hemos centrado en acelerar la transición del sistema financiero a una economía de activos digitales. Con una presencia global y múltiples entidades reguladas, BitGo presta servicio a miles de instituciones, incluidas muchas de las principales marcas, bolsas y plataformas del sector, y a millones de inversores minoristas de todo el mundo.
